¿Qué es la Innovación Educativa?

“Una fuerza vital, presente en escuelas, educadores, proyectos y políticas, que es capaz de reconocer las limitaciones de la matriz educativa tradicional y alterarla para el beneficio de los derechos de aprendizaje del siglo XXI de nuestros alumnos. Expresado, en otros términos, innovar es alterar los elementos de un orden escolar que apagan o limitan el deseo de aprender de los alumnos”. (Rivas, A. (2017).

Analizando que innovar es una fuerza vital, que altera los elementos de un orden escolar, que invita a romper modelos mentales tradicionales, nos interpela a reconocer esa fuerza vital propia, como líderes pedagógicos, para descubrirla en nuestros estudiantes y en la comunidad.

Desde la construcción de nuestra identidad personal que va dando sentido a la elección de ser docente, el siglo XXI nos desafía a que nos animemos a rearmar matrices de formación para adquirir la plasticidad necesaria, que esa fuerza vital fluya y nos anime a la ruptura de estructuras mentales y a la alteración de los elementos con los fundamentos que nos enfocan para generar en los estudiantes el deseo profundo de aprender.

Es real que la vertiginosidad de cambios en este siglo provoca también resistencia, por lo que para lograr dicha plasticidad y llegar al otro, es necesario el ejercicio de la paciencia con mucha argumentación y negociación.

Este proceso nos prepara para entender que innovación educativa implica “cambio” y ese cambio que es necesario generar en las Instituciones Educativas, requiere propuestas sistémicas, sostenibles en el tiempo y sobre todo que permitan una mejora en los aprendizajes, continua, real y sobre todo profunda.

En resumen, como líderes pedagógicos podemos generar innovación en los aprendizajes al diseñar actividades estimulantes, utilizando tecnología de manera efectiva, fomentando habilidades claves como el pensamiento crítico y la colaboración, proporcionando oportunidades para la exploración creativa y el aprendizaje experiencial.

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